No es el Co2 el responsable del calentamiento global, ni el humo que sale de los preciosos tejados de las casas, iluminados por ese potente e impresionante sol, alma de nuestros corazones, energía inagotable, fuente de toda vida. No es el calor del hogar, que calienta la cabeza, ni la cerilla que se enciende en tu interior cuando recibes una sonrisa sincera y bonita.
Lo que nos calienta de verdad, es la sombra. Esa sobra oscura y fría, que nos quita el sol. Que nos quita la energía, que no nos deja crecer... y nos calienta la cabeza.
Como puede crecer una preciosa flor, a la sombra de unos horribles yerbajos enormes, que crece a una velocidad de vértigo y se reproduce más rápido que un Formula 1 pilotado por Schumacher...
La sombra negra y egoísta que se llama envidia, llena de complejos, inseguridades y resentimiento hacia la vida. Los yerbajos pueden echar flores a veces... todo depende de ellos.
Solo pido que alguien coja esa flor y la trasplante, para que crezca libre y nos deslumbre con su belleza y fortaleza. Que abra sus pétalos y enseñe la desnudez de su alma, su interior. Su pleno esplendor.
Miraremos a la flor y gracias a su belleza, la regalaremos 1000 sonrisas...
servido por apoloaleman
2 comentarios
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unasenderista dijo
Es precioso, cuanta razón tienes. Metáfora o no, palabras directas o indirectas, tu escrito está cargado de toda la verdad.
21 Noviembre 2007 | 03:40 PM