Unas cortinas blancas
Unas cortinas blancas finas hondean al cálido viento de una puerta de terraza abierta de par en par. El suave tacto del algodón egipcio de las sábanas envuelven con una sensación de lujo a las dos personas que estás tumbadas boca arriba, con los brazos extendidos y tocándose solo con la punta de los dedos. Jugando con la yema de los dedos eternos movimientos de círculos cargados de electricidad. Roces que a veces hacen que se pare la respiración dejando paso a un profundo y sentido suspiro, tan profundo, que es necesario cerrar los ojos durante unos segundos. Los dos giran la cabeza... "and you smile for a second". Esa sonrisa cómplice, dejando entrever, que no tienen prisa en la vida. Que disfrutan donde están y a donde van. Miran al techo, y el enorme ventilador de madera, con su oscilante giro lento, pero seguro, es testigo del pausado ritmo del latir de los enormes corazones de esas dos personas.
Fuera se oye un canto mágico. Una llamada, una voz que rompe el silencio del atardecer que llena de más belleza aún ese lugar. Una voz que proviene de lo alto. De lo alto de un minarete... un canto de desesperación, esperanza y de paz.
El olor de te con hierbabuena invade los sentidos... y deja encontrar sus orígenes. De esa mirada, profunda, hiponotizante.... me lo pasaré bien... rozando los dedos... aunque sea por un segundo...
...en un lugar de un país árabe... de cuyo nombre me quiero acordar....

anakenobi dijo
Hola! yo pongo lugar y sitio, El cairo, el conde Álmassy y Katherine. Me ha recordado mucho al Paciente inglés.Uno de mis libros favoritos y una de mis peliculas predilectas.
Un beso
28 Noviembre 2007 | 05:57 PM